Es un proceso autorreferencial, pues nos permite fijar unos objetivos o metas y, al mismo tiempo, establecer una “hoja de ruta” para su consecución. Por ello, es esencial que en el aula se creen las condiciones necesarias para que el alumno sea capaz de autorregularse y alcanzar con éxito las metas de aprendizaje (aprendizaje autorregulado).